Venta La Giralda, de Denia

  • Dénia

  • Partida Bovetes Nord C, 10

  • 965 781 252

  • Abre de domingo a viernes de 13:30 a 15:30 y los sábados de 9:30 a 11 y 13:30 a 15:30.

  • Precio sin bebida 30 euros

Una venta centenaria que apuesta por la gastronomía de la Marina Alta

Vicent Marco

Llegando a Dénia, en el antiguo camino que llevaba hasta Gandía, se encuentra este restaurante famoso por sus buenos arroces.

Si eres de la zona o veraneas cerca, seguramente hayas escuchado hablar de los arroces de La Giralda. Tanto para llevar como para comer en el local, son notables en ejecución, calidad de ingredientes y generosidad de sus raciones. Pero pensar que La Giralda es solo una arrocería sería caer en la obviedad de lo visible, sin reparar en todo lo que rodea a esta venta centenaria. Sus viejas paredes de piedra, que sujetan enormes vigas de madera, se complementan con unos espacios más actuales que dan la sensación de haber ido ganando terreno poco a poco al entorno, como anexos que los años han consolidado para poder ampliar un restaurante agradable allí donde antiguamente se ubicaba una venta de carretera.

Son ya cinco las generaciones de la familia Quintana Martí al frente de La Giralda, las que han conseguido labrarse un buen nombre en una zona con mucha oferta gastronómica; por algo será. Por allí vemos liderar a Paula, «la jefa», como la llama cariñosamente el maestro arrocero, su marido José. Aunque en ese traspaso de energías y enseñanzas, Rosa, la matriarca de la familia, todavía sigue aplicando su buena mano en la cocina. Y Joan, el padre de familia, pese a estar jubilado, no puede dejar de pasar a echar un vistazo por su Giralda.

Empieza con un vermut de la zona, unas bravas crujientes cuya salsa es receta propia, un mullador con productos de temporada y proximidad, como capellanets, o una ración de sepia con una majada «de la abuela«». Su entrante estrella es ideal para «sucar». De esa forma te sentirás bienvenido a la Marina Alta. Elaboraciones locales como las coques de dacsa rellenas de gambeta amb bleda nos invitan a apostar también por el picoteo como parte de la experiencia y no fiarlo todo exclusivamente al arroz. Tampoco faltan las famosas gambas de Dénia a la plancha, salazones del terreno o platos fuera de carta como los calamares a la andaluza, en lo que es la única concesión al nombre del restaurante en la carta.

Porque la propuesta está centrada en los arroces. Hay alguna fideuà y platos de carne y pescado por aquello de ofrecer alternativas. Pero el público de La Giralda lo que busca mayoritariamente son buenos arroces secos. Los clásicos del senyoret, la paella valenciana o el arroz de marisco conviven con apuestas más novedosas, como el de cebolla y bacalao o el de raya, cangrejos y ajos tiernos. Puedes apostar por la tradición o jugártela con un arroz más original. También los hay de carne, como uno muy intenso de panceta, albóndigas y alcachofas, o un arroz con morcilla, garbanzos y costillas, ligeramente similar al arroz al horno. Todos elaborados con variedad Senia cultivada en la marjal de Pego por Arroces El Segador. Así cocinan una media de 1.300 kg al año.

Se nota que tanto los embutidos como los pescados usados en los arroces son de buena calidad, y tiene mucho mérito cocinar algunos días más de 70 paellas distintas y mantener un punto ideal de cocción. Eso sí, para los puristas tal vez haya un ligero exceso de salmorreta en los arroces marineros -para el paladar alicantino es lo normal-, que les da mucha intensidad de sabor pero resta protagonismo al pescado.

En invierno ofrecen también, por encargo, uno de esos arroces clásicos del recetario valenciano que merece una mayor reivindicación: arròs amb fesols i naps. Y para los amantes del mar y montaña, su arroz de cigalas y albóndigas —mandonguilles, para los oriundos— permite sorprender desde la tradición. La carta de postres varía según la temporada, pero no esperes salirte mucho de las tartas clásicas de queso, merengue o chocolate. No importa; realmente, tras una buena paella, el dulce es secundario.

Lo principal es poder encontrar todavía lugares donde las cosas siguen haciéndose con esmero y tiempo, «no buscamos los atajos», confirma José. Él bien sabe que gran parte del éxito de La Giralda es precisamente mantenerse constante como arrocería de referencia en la zona, ajena a modas o tendencias que desvirtúan una experiencia gastronómica perfecta: la de entrantes frescos elaborados con productos de la zona, arroces canónicos cocinados con maestría y la capacidad de hacer que el cliente recurrente encuentre allí uno de esos restaurantes a los que acudir cuando no se quiere fallar. Porque todo eso y mucho más es La Giralda.

¡Compartir es vivir!

  • Dénia

  • Partida Bovetes Nord C, 10

  • 965 781 252

  • Abre de domingo a viernes de 13:30 a 15:30 y los sábados de 9:30 a 11 y 13:30 a 15:30.

  • Precio sin bebida 30 euros

Una venta centenaria que apuesta por la gastronomía de la Marina Alta

Vicent Marco

Llegando a Dénia, en el antiguo camino que llevaba hasta Gandía, se encuentra este restaurante famoso por sus buenos arroces.

Si eres de la zona o veraneas cerca, seguramente hayas escuchado hablar de los arroces de La Giralda. Tanto para llevar como para comer en el local, son notables en ejecución, calidad de ingredientes y generosidad de sus raciones. Pero pensar que La Giralda es solo una arrocería sería caer en la obviedad de lo visible, sin reparar en todo lo que rodea a esta venta centenaria. Sus viejas paredes de piedra, que sujetan enormes vigas de madera, se complementan con unos espacios más actuales que dan la sensación de haber ido ganando terreno poco a poco al entorno, como anexos que los años han consolidado para poder ampliar un restaurante agradable allí donde antiguamente se ubicaba una venta de carretera.

Son ya cinco las generaciones de la familia Quintana Martí al frente de La Giralda, las que han conseguido labrarse un buen nombre en una zona con mucha oferta gastronómica; por algo será. Por allí vemos liderar a Paula, «la jefa», como la llama cariñosamente el maestro arrocero, su marido José. Aunque en ese traspaso de energías y enseñanzas, Rosa, la matriarca de la familia, todavía sigue aplicando su buena mano en la cocina. Y Joan, el padre de familia, pese a estar jubilado, no puede dejar de pasar a echar un vistazo por su Giralda.

Empieza con un vermut de la zona, unas bravas crujientes cuya salsa es receta propia, un mullador con productos de temporada y proximidad, como capellanets, o una ración de sepia con una majada «de la abuela«». Su entrante estrella es ideal para «sucar». De esa forma te sentirás bienvenido a la Marina Alta. Elaboraciones locales como las coques de dacsa rellenas de gambeta amb bleda nos invitan a apostar también por el picoteo como parte de la experiencia y no fiarlo todo exclusivamente al arroz. Tampoco faltan las famosas gambas de Dénia a la plancha, salazones del terreno o platos fuera de carta como los calamares a la andaluza, en lo que es la única concesión al nombre del restaurante en la carta.

Porque la propuesta está centrada en los arroces. Hay alguna fideuà y platos de carne y pescado por aquello de ofrecer alternativas. Pero el público de La Giralda lo que busca mayoritariamente son buenos arroces secos. Los clásicos del senyoret, la paella valenciana o el arroz de marisco conviven con apuestas más novedosas, como el de cebolla y bacalao o el de raya, cangrejos y ajos tiernos. Puedes apostar por la tradición o jugártela con un arroz más original. También los hay de carne, como uno muy intenso de panceta, albóndigas y alcachofas, o un arroz con morcilla, garbanzos y costillas, ligeramente similar al arroz al horno. Todos elaborados con variedad Senia cultivada en la marjal de Pego por Arroces El Segador. Así cocinan una media de 1.300 kg al año.

Se nota que tanto los embutidos como los pescados usados en los arroces son de buena calidad, y tiene mucho mérito cocinar algunos días más de 70 paellas distintas y mantener un punto ideal de cocción. Eso sí, para los puristas tal vez haya un ligero exceso de salmorreta en los arroces marineros -para el paladar alicantino es lo normal-, que les da mucha intensidad de sabor pero resta protagonismo al pescado.

En invierno ofrecen también, por encargo, uno de esos arroces clásicos del recetario valenciano que merece una mayor reivindicación: arròs amb fesols i naps. Y para los amantes del mar y montaña, su arroz de cigalas y albóndigas —mandonguilles, para los oriundos— permite sorprender desde la tradición. La carta de postres varía según la temporada, pero no esperes salirte mucho de las tartas clásicas de queso, merengue o chocolate. No importa; realmente, tras una buena paella, el dulce es secundario.

Lo principal es poder encontrar todavía lugares donde las cosas siguen haciéndose con esmero y tiempo, «no buscamos los atajos», confirma José. Él bien sabe que gran parte del éxito de La Giralda es precisamente mantenerse constante como arrocería de referencia en la zona, ajena a modas o tendencias que desvirtúan una experiencia gastronómica perfecta: la de entrantes frescos elaborados con productos de la zona, arroces canónicos cocinados con maestría y la capacidad de hacer que el cliente recurrente encuentre allí uno de esos restaurantes a los que acudir cuando no se quiere fallar. Porque todo eso y mucho más es La Giralda.

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