
Tierra de arroces y embutidos
Ángeles Ruiz
Pinoso/El Pinós es uno de los municipios alicantinos que en la última década ha logrado construir una imagen relevante de marca gastronómica. Valores no le faltan. Desde hace centurias ha sido tierra agrícola, con cultivo de olivos, almendros, cereales y frutales. Fue a mediados del S.XIX cuando comenzaron a cobrar fuerza sus viñedos, al punto que en 2001 era la mayor productora de vino de toda la provincia de Alicante.
Una de sus industrias tradicionales (además de la del mármol y la marroquinería) ha sido la explotación de la sal gema del diapiro del Cabeço de la Sal. La sal disuelta en agua se transportaba por medio de un saloducto hasta Torrevieja. Además, El Pinós, al encontrarse en terreno fronterizo, participa de la cocina tradicional alicantina y de la murciana. Son típicos sus embutidos, los arroces y los platos de cuchara como los rellenos, los gazpachos, la olla de Sant Antoni y la gachamiga. También son tradicionales sus perusas, dulce que más que deshacerse en la boca, se desvanece.
Una buena ocasión para visitar el municipio son sus jornadas gastronómicas y las Fiestas del Villazgo, a mediados de febrero, donde se conmemora que Pinoso en 1826 obtuvo el título de Villa, emancipándose del vecino Monóvar. Cientos de personas disfrutan ese día de pasacalles, música, danzas tradicionales, muestra de oficios artesanales y degustaciones gastronómicas.

Embutido de Pinoso
Con este motivo, en nuestra última visita estuvimos en Gastronomic Space (calle Canalejas, 5 ) un lugar dedicado a los productos de calidad, dónde se preparan catas a medida y se puede tomar un vermut o un vino acompañado tapas y siguiendo las instrucciones y comentarios históricos y vinícolas de su propietaria Anaiis Carrillo.
La comida fue en el Restaurante Alfonso, en la misma plaza del ayuntamiento, un clásico de cocina tradicional y arroces. Lo propio es empezar con unos embutidos de Pinoso y seguir con unas costillitas de conejo que aquí preparan empanadas y fritas. El arroz de conejo y caracoles es el típico del municipio, una capa delgada de pocos milímetros de espesor, donde un grano no monta sobre otro, acompañado en su base por un ligero socarrat.

Costillitas de conejo fritas
Muchos recordarán en El Pinós, el mítico restaurante Paco Gandía, ya cerrado por jubilación de sus propietarios, que contribuyó notablemente a dar fama a este tipo de arroz y que tras la vista de Ferrán Adriá y Rafael García Santos cobró gran notoriedad a nivel nacional. Volviendo a lo que nos ocupa, el restaurante Alfonso también prepara otros arroces a leña de sarmiento, como el de trufa y boletus, el de magret de pato y alcachofas o el de bogavante, que sirven seco o caldoso.

Arroz con conejo y caracoles
Los rellenos, que en otras localidades llaman fasegures, fasiuras, tarongetes o pelotas también mantienen la tradición. Los gazpachos de conejo y caracoles y la gachamiga son otras de sus especialidades. Pero si hay un plato que merece la pena el desplazamiento son los alls i picant. ¡Ojo que no está en la carta! Los preparan en ocasiones especiales, como las jornadas gastronómicas o por encargo. Se sirven en dos vuelcos, como se acostumbre a hacer con el cocido Maragato, típico de León. Primero lo más contundente y luego el caldo. Para empezar, se sirve las carnes de conejo, costilla cerdo y ternera, con sus garbanzos, patatas, ñora, tomate seco y caracoles. En último lugar, nos entregamos a la sopa cubierta, con su choricito y blanco muy picaditos, huevo duro y pan tostado. Por si eso era poco, siempre según la receta de Ana Salat, propietaria y cocinera del restaurante, en el caldo se disuelve una cucharadita de allioli y un golpe de pimienta molida. De ahí el nombre del plato. En sala, su hijo Luis Alfonso Martínez recomienda, con acierto, maridar con un tinto, Entre tierras, que elabora una pequeña bodega de la zona. Es una edición numerada, 50% syrah y 50% monastrell. Los postres ricos y caseros.
Última visita 15/02/2026


