Marcel Bistro, de Alicante

  • Alicante

  • Benito Pérez Galdós, 52 esquina con General Marvá, 21

  • 675 126 689

  • Cierra domingo y lunes

Cocina francesa burguesa

Ángeles Ruiz

Cerca de la plaza de Luceros se encuentra este restaurante especializado en cocina francesa, que ocupa un espacio pequeño y coqueto y destaca por su atención personal y esmerada. El local respira el espíritu de los pequeños bistrot: luz tenue, sofisticada decoración y atmósfera íntima.

Marcel Artigues, su propietario, tras una década al frente del Bistró Le Canutier, en la Calle San Fernando de Alicante, se trasladó a esta nueva ubicación, donde ya lleva unos años. Tiene una carta basada en buen producto y realiza un recorrido por las especialidades típicas de la cocina de las regiones francesas.

No falta el paté de campaña, la sopa de cebolla, la quiche Lorraine y el foie gras mi-cuit casero, que compran en Francia y elaboran en el restaurante.

Sorprende especialmente un plato que recomendamos solicitar (no hace falta ser malácologo ni conquiliólogo, simplemente basta con ser caracolero) se trata de las milhojas de caracoles de Borgoña, una delicada y crujiente manera de consumir los escargots. Otro plato que merece la pena probar es solomillo de ternera rossigny con foie-gras y salsa al Oporto. Es una exquisitez.

Las ostras son Marenne d’Oleron, de Normandía, carnosas y de sabor pronunciado. Se sirven, cómo no, con vinagreta de chalotas y tostas con mantequilla. Estas ostras son un símbolo de la tradición ostrícola gala. Se cultivan en claires, estanques poco profundos que permiten que las ostras se desarrollen en un  ecosistema único gracias a la mezcla de agua dulce y salada y a la presencia de la microalga navícula azul, que las colorea con un color verde característico.

Las ensaladas no pueden ser más francesas. El concepto de ensalada templada francesa es sofisticado, al menos si comparamos con las clásicas españolas de lechuga, tomate cebolla y pepino. Dan ganas de gritar ¡Vive la France! Se puedo optar por la Lyonnaise con picatostes, huevo a baja temperatura, beicon y mézclum y por la de endivias con pera roquefort y nueces.

La cocina de las salsas, la mantequilla y las natas, está presente en platos como  el magret de pato con salsa de frutos rojos, el entrecot de vaca salsa de cinco pimientas  o el bacalao salvaje a la salsa de limón. Para las carnes se puede escoger guarnición de ratatouille o patatas fritas caseras o gratin dauphinois.

Otro de los platos estrella es la Cassoulet de Castelnaudary con pato, un guiso tradicional del suroeste de Francia conocido por su rica mezcla de alubias, carnes y por cocinarse largas horas a fuego lento.

Los vinos son todos franceses, pero no hay carta.  Marcel, que asesora en el maridaje, ha seleccionado caldos de pequeñas bodegas con buena relación calidad precio.  Se exhiben en una estantería, debidamente marcados con sus precios, para que el cliente pueda leer bien las etiquetas antes de decidir.

Entre los postres, no fallan los profiteroles, crème brulée y la crêpe suzette flambleada al Grand Marnier.

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