Más de 50 años en Valencia
Sergi Carbó
La familia Rausell ha venido consolidando, desde los ya lejanos años cincuenta del pasado siglo y tras no pocos avatares y vicisitudes, una de las propuestas gastronómicas más exitosas de Valencia. Desde luego, motivos no faltan para ello. Son muchos y variados los puntos fuertes de esta casa, donde se pone en práctica ese concepto un tanto genérico que se ha dado en llamar cocina de mercado y en este caso, y como es lógico, con un sustrato muy pegado al terruño circundante. Si en esa clase de cocina el producto juega un papel destacado, aquí lo tienen, y del bueno.
Su barra se cuenta, con todo merecimiento, entre las más afamadas de la ciudad y si uno consigue abrirse un hueco el festín está asegurado. Ya en el comedor, brillan los platos de mayor contundencia, desde picaditas y arroces, hasta carnes y pescados, preparados sin grandes complicaciones; aunque puestos a elegir es difícil sustraerse a las suculencias de sus magníficas patatas bravas o de su muy notable arroz al horno. Un servicio de gran profesionalidad y una bien nutrida carta de vinos completan los encantos de este restaurante lleno a todas horas. Dispone también de comidas para llevar.
Crónica publicada en la edición en papel del Almanaque Gastronómico de 2020.

Lubina dentón salvaje de playa.


Más de 50 años en Valencia
Sergi Carbó
La familia Rausell ha venido consolidando, desde los ya lejanos años cincuenta del pasado siglo y tras no pocos avatares y vicisitudes, una de las propuestas gastronómicas más exitosas de Valencia. Desde luego, motivos no faltan para ello. Son muchos y variados los puntos fuertes de esta casa, donde se pone en práctica ese concepto un tanto genérico que se ha dado en llamar cocina de mercado y en este caso, y como es lógico, con un sustrato muy pegado al terruño circundante. Si en esa clase de cocina el producto juega un papel destacado, aquí lo tienen, y del bueno.
Su barra se cuenta, con todo merecimiento, entre las más afamadas de la ciudad y si uno consigue abrirse un hueco el festín está asegurado. Ya en el comedor, brillan los platos de mayor contundencia, desde picaditas y arroces, hasta carnes y pescados, preparados sin grandes complicaciones; aunque puestos a elegir es difícil sustraerse a las suculencias de sus magníficas patatas bravas o de su muy notable arroz al horno. Un servicio de gran profesionalidad y una bien nutrida carta de vinos completan los encantos de este restaurante lleno a todas horas. Dispone también de comidas para llevar.
Crónica publicada en la edición en papel del Almanaque Gastronómico de 2020.

Lubina dentón salvaje de playa.





