Tendencias 2026: así son los restaurantes que vienen
Existe una doble percepción en el mundo de la hostelería: si bien muchos de los locales llenan y generan recurrencia, el ticket medio (con el aumento por los costes de producto y personal) no crece. Los bajos márgenes, el descenso del consumo del vino y el alza del delivery han reconfigurado la demanda.
Aun así, 2025 ha traído numerosas aperturas en la Comunidad Valenciana, algunas de las cuales se han consolidado como referencia. Es el caso de Xaruga y Mengem en Valencia, Propi en Castellón o Béton Brut y Amas en la provincia de Alicante.
El plan de negocio, más allá del culinario, pasa por tres premisas inexcusables: poco personal debido a la dificultad de encontrar el adecuado, obradores para mantener los cada vez más presentes grupos gastronómicos y sencillez en el producto, la elaboración y la carta.
En este sentido, cuatro tendencias marcarán el nuevo ejercicio, basadas en las últimas aperturas de 2025 y las previsiones para el nuevo año: barras en las que el producto cada vez está más presente, cocina basada en brasas (independientemente de su origen), escoger a la carta frente al decreciente menú degustación y negocios donde una sola pareja maneja las sartenes y la sala.
En el primer apartado, han ido consolidándose propuestas como Barecito, Piscolabis, Aperitivo Bar o Bar Badis en la capital del Turia, Barriga en Castellón o los clásicos Damasol, El Ferrao, El Portal o la creciente variedad del Mercado de Alicante.
El segundo es cada vez más evidente, tanto en las propuestas clásicas como en las nuevas aperturas. Desde Mare en Benidoleig hasta A Roig Viu en Albaida, con novedades como Black Taurus en Valencia. Son innumerables los locales que llevan años triunfando en este aspecto, como Ca Joan, Tavella, Flama, Basea o de manera más reciente La Oficina.
No solo el coste económico de los menús degustación limita, por razones claras, la clientela. También el hecho de que, una vez ya has probado una experiencia similar, en ocasiones se hace cuesta arriba degustar diez platos (o más), por extraordinarios que sean. Hace tiempo que muchos cocineros entendieron esta circunstancia. Y, desde no hace demasiado, ya se puede pedir a la carta en lugares hasta hace poco impensables. Lo lideró inicialmente Tula en Jávea. Y le han seguido referentes como Ricard Camarena y L’Escaleta.
Todo este conjunto ha hecho crecer exponencialmente los negocios bipersonales, donde una pareja se basta para cocinar y atender s los clientes en pequeños recintos. Fue pionero el Fierro primigenio, con reminiscencias hoy día (tras pasar sus propietarios, en la mayoría de las ocasiones, por grandes casas) en Boira, los ya nombrados Propi y Mengem o Sardo Pasta Bar.
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