César Otero
«Estoy harto de los menús degustación, de no darle gusto a la gente para que coma lo que quiera». Quien así habla es Tomás Arribas, el cocinero y empresario burgalés que lleva afincado en Dénia cerca de cuatro décadas, artífice de un pequeño imperio gastronómico, Arribamar. También fue el impulsor de la carrera inicial del genial cocinero Quique Dacosta, y tras su ruptura creó un importante refugio coquinario en un edificio esquinero camino del puerto de la ciudad dianense, fachada de su histórico barrio de pescadores. En la planta baja y la terraza creó Mediterrasian, una especie de bistrot de tendencias culinarias, con una amplia carta que abarca desde el repertorio más común de la cocina japonesa a los arroces valencianos o las grandes carnes y pescados.
En la zona alta del mismo edificio, Arribas junto al chef José Manuel López dirigiendo los fuegos, propusieron una oferta gourmet de primera línea, fruto de la cual fue la obtención del reconocimiento de la crítica especializada: una estrella Michelin, dos soles Repsol, laureado por el Almanaque Gastronómico… Hasta que López decidió apostar por su propio proyecto en el cercano Ca Seko. Ante el dilema de encontrar un cocinero capaz de seguir el camino trazado o darle una vuelta a la cocina, Arribas se ha decidido por lo segundo.
En consecuencia, Peix&Brases ha cerrado puede que de modo definitivo bajo esa marca para convertirse en un espacio complementario de Mediterrasian. «Lo abriremos para grupos, comidas de empresas o negocios, celebraciones…», potenciando sus imponentes vistas sobre el mar y con la extraordinaria bodega que mantiene. En paralelo, Mediterrasian subirá de nivel, centrándose en el producto y en los ciclos naturales de la despensa. Al frente, el propio Tomás Arribas, quien desde hace más de dos años dejó el proyecto Punto de Sal en Benidorm para hacerse cargo de la gestión directa y la jefatura de la cocina de Mediterrasian.
Aunque a Tomás Arribas se le reconoce en lo fundamental por su faceta como empresario –ganó el premio del Almanaque al mejor emprendedor gastronómico en 2011–, gracias a sus conocidos restaurantes y su grupo de catering para celebraciones o su paso por una discoteca de la ruta del bakalao, también ha sido antes de todo ello un cocinero de larga trayectoria e inquietud por conocer y estar al día. Originario de un pequeño pueblo, Palazuelos de la Sierra, y una familia ganadera, Arribas, rebasados los 70 años, puede presumir de haber sido cocinero en locales diversos, en el norte y en levante, desde Cantabria a Benidorm. Mientras tanto, su hijo, José Tomás, ha iniciado un nuevo proyecto en Madrid (Qorte) y sobre anteriores locales suyos se han abierto otras tantas renovadas cocinas. El universo de la restauración en cambio permanente.
César Otero
«Estoy harto de los menús degustación, de no darle gusto a la gente para que coma lo que quiera». Quien así habla es Tomás Arribas, el cocinero y empresario burgalés que lleva afincado en Dénia cerca de cuatro décadas, artífice de un pequeño imperio gastronómico, Arribamar. También fue el impulsor de la carrera inicial del genial cocinero Quique Dacosta, y tras su ruptura creó un importante refugio coquinario en un edificio esquinero camino del puerto de la ciudad dianense, fachada de su histórico barrio de pescadores. En la planta baja y la terraza creó Mediterrasian, una especie de bistrot de tendencias culinarias, con una amplia carta que abarca desde el repertorio más común de la cocina japonesa a los arroces valencianos o las grandes carnes y pescados.
En la zona alta del mismo edificio, Arribas junto al chef José Manuel López dirigiendo los fuegos, propusieron una oferta gourmet de primera línea, fruto de la cual fue la obtención del reconocimiento de la crítica especializada: una estrella Michelin, dos soles Repsol, laureado por el Almanaque Gastronómico… Hasta que López decidió apostar por su propio proyecto en el cercano Ca Seko. Ante el dilema de encontrar un cocinero capaz de seguir el camino trazado o darle una vuelta a la cocina, Arribas se ha decidido por lo segundo.
En consecuencia, Peix&Brases ha cerrado puede que de modo definitivo bajo esa marca para convertirse en un espacio complementario de Mediterrasian. «Lo abriremos para grupos, comidas de empresas o negocios, celebraciones…», potenciando sus imponentes vistas sobre el mar y con la extraordinaria bodega que mantiene. En paralelo, Mediterrasian subirá de nivel, centrándose en el producto y en los ciclos naturales de la despensa. Al frente, el propio Tomás Arribas, quien desde hace más de dos años dejó el proyecto Punto de Sal en Benidorm para hacerse cargo de la gestión directa y la jefatura de la cocina de Mediterrasian.
Aunque a Tomás Arribas se le reconoce en lo fundamental por su faceta como empresario –ganó el premio del Almanaque al mejor emprendedor gastronómico en 2011–, gracias a sus conocidos restaurantes y su grupo de catering para celebraciones o su paso por una discoteca de la ruta del bakalao, también ha sido antes de todo ello un cocinero de larga trayectoria e inquietud por conocer y estar al día. Originario de un pequeño pueblo, Palazuelos de la Sierra, y una familia ganadera, Arribas, rebasados los 70 años, puede presumir de haber sido cocinero en locales diversos, en el norte y en levante, desde Cantabria a Benidorm. Mientras tanto, su hijo, José Tomás, ha iniciado un nuevo proyecto en Madrid (Qorte) y sobre anteriores locales suyos se han abierto otras tantas renovadas cocinas. El universo de la restauración en cambio permanente.


