La AGCV otorga diez galardones y redefine su proyecto para los próximos años
La Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana ha celebrado en el Gran Casino del Grau de Castelló una gala con más de 400 asistentes en la que ha reivindicado el producto local, el papel de los productores y el impulso al joven talento como ejes de su nueva etapa.
Durante el último año, los académicos han trabajado en la identificación de proyectos que refuercen la despensa de la Comunitat Valenciana, la investigación gastronómica y la conexión entre cocina y territorio. Ese esfuerzo se ha traducido en un palmarés que incorpora tres nuevos reconocimientos y que pone el foco en quienes sostienen la cadena gastronómica, desde el campo hasta la sala.
Entre los asistentes han destacado figuras como Quique Dacosta, Ricard Camarena, Lluís Valls, Begoña Rodrigo, Vicente Rioja, Pablo Montoro, José Vicente Pérez, Susi Díaz, Vicky Sevilla, Carito Lourenço o Carolina Álvarez, además de Cuchita Lluch, miembro de la Real Academia de Gastronomía, acompañada por el actor Juan Echanove.
La institución, presidida por Sergio Terol, ha aprovechado el acto para presentar una nueva arquitectura de premios que subraya su vocación de trabajar con productores, jóvenes y proyectos de investigación. Se estrenan las categorías a Mejor Producto Agroalimentario, Mejor Producto Elaborado e Investigación Gastronómica, mientras que el antiguo Talento Emergente pasa a denominarse Joven Talento.
El listado de galardones ha quedado configurado de la siguiente manera:
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Premio Mejor Producto Agroalimentario –Trufa de Castellón. Reconoce a uno de los productos más singulares del interior de la Comunitat, motor de economía rural y emblema de alta cocina ligada al territorio.
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Premio Mejor Producto Elaborado –Queso de Castellón. La Academia ensalza así la recuperación de saberes ganaderos y técnicas tradicionales adaptadas a los estándares actuales de calidad.
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Premio a la Investigación Gastronómica –Proyecto Gastroterra. La iniciativa articula conocimiento científico, territorio y gastronomía para desarrollar nuevas tecnologías orientadas a la sostenibilidad.
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Premio Chef del Año –Manu Yarza (Yarza, Valencia). Su cocina de producto, arraigada en la tradición y filtrada por una sensibilidad contemporánea, refuerza el recetario local desde una mirada propia y coherente.
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Premio a Mejor Jefa de Sala –Francesca Baccon (Quique Dacosta, Dénia). Con solo 26 años, dirige la sala del tres Estrellas Michelin Quique Dacosta y convierte el servicio en una coreografía precisa y emocional que dignifica la profesión de camarero.
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Premio a Joven Talento –Jorge Lengua (Llavor y La Suculenta, Castellón). Representa una nueva generación que relee la cocina valenciana desde claves contemporáneas, tanto en La Suculenta como en Llavor, recientemente distinguido con estrella Michelin.
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Premio a la Trayectoria –Maipi (Valencia). El restaurante, nacido de un matrimonio que hizo de la cocina de producto y cercanía su identidad, eleva el espíritu del bar hasta la excelencia y mantiene una clientela fiel bajo el impulso de Germán y Carito.
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Premio al Mundo del Vino –Yelko Suárez (Arrels, Sagunto). Sus explicaciones y recomendaciones conectan territorio y experiencia, con una propuesta enológica sabia, coherente con el paisaje vitivinícola mediterráneo e integrada en una selección internacional.
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Premio Comunicación Gastronómica –Ediciones Plaza. El grupo editorial consolida una línea informativa que dignifica y visibiliza el ecosistema gastronómico valenciano, integrándolo en la conversación económica y cultural.
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Reconocimiento Especial –Alicante Ciudad Gastronómica. La Academia destaca a la primera ciudad de la Comunitat reconocida como Capital Gastronómica de España y valora su apuesta sostenida por el producto, la hostelería y el turismo como ejes de promoción..
La gala ha servido también para explicar el cambio de enfoque de la Academia, que aspira a ser una herramienta activa no solo en el ámbito de la restauración, sino también en el tejido agroalimentario de la Comunitat Valenciana. Sergio Terol ha insistido en la necesidad de entender la gastronomía como un hecho cultural, lo que implica ir más allá del restaurante para actuar sobre el sector primario, los mercados, la formación, la investigación y la divulgación.
Asimismo, Uno de los momentos clave ha sido la presentación de la nueva identidad corporativa de la Academia, a cargo del vicepresidente Carlos Pujadas. La marca adopta el acrónimo ‘AGCV y el color naranja como eje visual, en clara referencia al imaginario valenciano ya las naranjas de la huerta, con un lenguaje gráfico contemporáneo que aspira a conectar con nuevas audiencias.
Esta actualización viene acompañada de una nueva página web, más informativa y didáctica, que busca reforzar el papel divulgador de la institución. La transformación, sin embargo, va más allá de la apariencia: la Academia ha obtenido el registro del proceso que le permitirá avanzar en su reconocimiento como corporación de derecho público, un paso destinado a fortalecer su estructura económica ya sostener proyectos más ambiciosos a largo plazo.
Tras la entrega de premios, los invitados han disfrutado de un cóctel gastronómico diseñado como un viaje por la provincia a través de sus productos, elaboraciones y paisajes. Han participado proyectos representativos de la despensa castellonense como Bodega Flors (Les Useres), Vermut Padre, Jamones Alfredo de Todolella, Quesos de Almedíjar junto a la Asociación de Artesanos de la Comunitat Valenciana, la nueva Asociación de AOVEs de Castellón —que reúne a nueve productores—, Trufas Martínez, los chocolates artesanos Mar Negre de Albocàsser o la miel de parajes naturales Mos de Bresca.
El capítulo gastronómico ha contado también con la implicación de centros formativos como la escuela COSDA, responsable de los arroces; GASMA, que ha aportado propuestas de I+D; y la Escuela de Benicarló, que ha trabajado con la alcachofa DO Benicarló. A ellos se han sumado restaurantes como La Suculenta o Reviscolem El Ring (Cinctorres), con una reinterpretación contemporánea de la olleta en formato panipuri; la Asociación Gastronómica Vila-real, con la tradicional olleta de la Plana en cazuela de barro; o el restaurante Arre, que junto a la Cofradía de Pescadores ha acercado el mar de Castellón al evento.
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