Propi, el restaurante de Onda que hace apenas un año abrió sus puertas, vivía una de las mejores semanas de su corta historia: la noticia de un reconocimiento en la Guía Michelin empezaba a notarse en la sala y en las reservas.
Pero el incendio declarado el pasado sábado en la Sierra de Espadán, que ha obligado a confinar a varios municipios de la zona, entre ellos Vall d’Uixó, ha truncado ese impulso y ha forzado el cierre temporal del local. Sus propietarios, Vero y Rober, atienden a Almanaque Gastronómico para contar cómo viven esta situación.
¿Cómo estáis viviendo estos días, con el restaurante cerrado por el incendio?
Estamos muy preocupados. Veníamos de unos días muy felices porque, antes de cumplir el año, habíamos conseguido un reconocimiento en la Guía Michelin, aunque hemos podido anunciarlo con un mes de retraso. Notábamos que el trabajo había subido, sobre todo los fines de semana, y de repente todo ha pasado a girar en torno al incendio.
Queríamos aprovechar ese reconocimiento para dar visibilidad también a Onda, porque al final Castellón es la parte gastronómica más olvidada de la Comunitat. Llevamos poco más de un año abiertos y el inicio de cualquier negocio de restauración ya es complicado de por sí. Este anuncio era el empujón que necesitábamos y ahora mismo todavía no hemos podido disfrutarlo del todo.
¿Cómo os está afectando el cierre a nivel de reservas y de trabajo?
Mucho. Teníamos reservas para estos días y ya nos han cancelado varias. Ahora, con la situación como está, hemos tenido que cerrar directamente. Y nos preocupa especialmente porque estamos en pleno verano, la temporada en la que más queremos apostar y en la que más necesitamos que la gente entienda el apoyo que necesitan los negocios cuando pasan estas cosas.
El fuego ha afectado a la Sierra de Espadán, zona de la que proceden muchos de vuestros proveedores.
Así es, y es una de las cosas que más nos duele. Muchos de nuestros productores, tanto de aceite como de miel o de quesos, son de esa zona. Además son amigos, y eso es lo primero que nos preocupa por encima de cualquier otra cosa. Da mucha rabia ver cómo se pierde ese trabajo.
¿Qué planes tenéis para cuando podáis reabrir?
Cuando volvamos, queremos ayudar en todo lo posible: en la reforestación, en la limpieza del monte, en toda la zona de la Sierra de Espadán, y hacer lo que esté en nuestra mano para que se vuelva a poner en valor lo que es nuestro, lo del territorio. Y, sobre todo, seguir trabajando como sabemos hacerlo: cocinando, sirviendo buen producto y buenos vinos, y tirando hacia delante. Sabemos que al principio cuesta arrancar, pero a medida que vamos avanzando todo va cogiendo forma.
¿Habéis notado apoyo de la gente en estos días?
Mucho, y eso es lo que más nos anima. Estos últimos días hemos tenido visitantes de fuera, gente que estaba haciendo turismo por la zona, nos escuchó o nos recomendaron, y se acercó al restaurante. También ha venido mucha gente de aquí, de la zona, a visitarnos y a apoyarnos. Eso, en medio de todo esto, nos hace muy felices.
Propi, el restaurante de Onda que hace apenas un año abrió sus puertas, vivía una de las mejores semanas de su corta historia: la noticia de un reconocimiento en la Guía Michelin empezaba a notarse en la sala y en las reservas.
Pero el incendio declarado el pasado sábado en la Sierra de Espadán, que ha obligado a confinar a varios municipios de la zona, entre ellos Vall d’Uixó, ha truncado ese impulso y ha forzado el cierre temporal del local. Sus propietarios, Vero y Rober, atienden a Almanaque Gastronómico para contar cómo viven esta situación.
¿Cómo estáis viviendo estos días, con el restaurante cerrado por el incendio?
Estamos muy preocupados. Veníamos de unos días muy felices porque, antes de cumplir el año, habíamos conseguido un reconocimiento en la Guía Michelin, aunque hemos podido anunciarlo con un mes de retraso. Notábamos que el trabajo había subido, sobre todo los fines de semana, y de repente todo ha pasado a girar en torno al incendio.
Queríamos aprovechar ese reconocimiento para dar visibilidad también a Onda, porque al final Castellón es la parte gastronómica más olvidada de la Comunitat. Llevamos poco más de un año abiertos y el inicio de cualquier negocio de restauración ya es complicado de por sí. Este anuncio era el empujón que necesitábamos y ahora mismo todavía no hemos podido disfrutarlo del todo.
¿Cómo os está afectando el cierre a nivel de reservas y de trabajo?
Mucho. Teníamos reservas para estos días y ya nos han cancelado varias. Ahora, con la situación como está, hemos tenido que cerrar directamente. Y nos preocupa especialmente porque estamos en pleno verano, la temporada en la que más queremos apostar y en la que más necesitamos que la gente entienda el apoyo que necesitan los negocios cuando pasan estas cosas.
El fuego ha afectado a la Sierra de Espadán, zona de la que proceden muchos de vuestros proveedores.
Así es, y es una de las cosas que más nos duele. Muchos de nuestros productores, tanto de aceite como de miel o de quesos, son de esa zona. Además son amigos, y eso es lo primero que nos preocupa por encima de cualquier otra cosa. Da mucha rabia ver cómo se pierde ese trabajo.
¿Qué planes tenéis para cuando podáis reabrir?
Cuando volvamos, queremos ayudar en todo lo posible: en la reforestación, en la limpieza del monte, en toda la zona de la Sierra de Espadán, y hacer lo que esté en nuestra mano para que se vuelva a poner en valor lo que es nuestro, lo del territorio. Y, sobre todo, seguir trabajando como sabemos hacerlo: cocinando, sirviendo buen producto y buenos vinos, y tirando hacia delante. Sabemos que al principio cuesta arrancar, pero a medida que vamos avanzando todo va cogiendo forma.
¿Habéis notado apoyo de la gente en estos días?
Mucho, y eso es lo que más nos anima. Estos últimos días hemos tenido visitantes de fuera, gente que estaba haciendo turismo por la zona, nos escuchó o nos recomendaron, y se acercó al restaurante. También ha venido mucha gente de aquí, de la zona, a visitarnos y a apoyarnos. Eso, en medio de todo esto, nos hace muy felices.


