Cristina Prados (BonAmb) Premio Nacional de Gastronomía

Por: Car­los López

La Real Aca­de­mia de Gas­tro­no­mía ha reco­no­ci­do el “talen­to inna­to en el domi­nio de la sala” en el res­tau­ran­te Ali­can­tino BonAmb situa­do en Javea, cuya coci­na diri­ge Alber­to Ferruz (jefe de coci­na y socio) y en la pro­pia sala le com­ple­men­tan Enri­que Albel­da (sumi­ller) y Pablo Cata­lán (socio direc­tor).

En la tra­yec­to­ria pro­fe­sio­nal de Cris­ti­na Pra­dos des­ta­ca su paso por los res­tau­ran­tes Ver­ti­cal y La Sucur­sal; poco hay que decir res­pec­to a lo que ha “bebi­do” y vivi­do de la mano de dos gran­des maes­tros y Pre­mios Nacio­na­les de Gas­tro­no­mía, tales como Javier de Andrés y Manue­la Rome­ra­lo.

Cris­ti­na Pra­dos. Pre­mio Nacio­nal de Gas­tro­no­mía 2022.

La sala de BonAmb pre­sen­ta una pues­ta en esce­na ele­gan­te pero cer­ca­na, expli­can­do pro­duc­tos y pro­ce­sos de ela­bo­ra­ción al clien­te y aca­ban­do nume­ro­sos empla­ta­dos en mesa, don­de se nota que Cris­ti­na tie­ne caris­ma, mano exper­ta, suti­le­za y pro­fe­sio­na­li­dad. De ello ha dado bue­na nota el jura­do de la Real Aca­de­mia, que des­ta­ca esta labor rea­li­za­da duran­te todo el año en un res­tau­ran­te ubi­ca­do en Espa­ña; Jura­do com­pues­to por Abel Val­ver­de (pre­si­den­te), Pre­mio Nacio­nal de Gas­tro­no­mía, e inte­gra­do por Lour­des Pla­na Belli­do, pre­si­den­ta de la RAG, Alfon­so Rodés, vice­pre­si­den­te de la RAG, José Mª Sanz-Maga­­llón, secre­ta­rio gene­ral de la RAG, los Pre­mios Nacio­na­les Mar­ta Cam­pi­llo y Car­me­lo Pérez, y los Aca­dé­mi­cos Cuchi­ta Lluch, Bor­ja Beney­to y José Car­los Capel.

Des­de 1974, la Real Aca­de­mia de Gas­tro­no­mía con­ce­de anual­men­te los Pre­mios Nacio­na­les de Gas­tro­no­mía, unos galar­do­nes que reco­no­cen a pro­fe­sio­na­les e ins­ti­tu­cio­nes que tra­ba­jan en favor de la gas­tro­no­mía espa­ño­la y pro­ta­go­ni­zan la sen­sa­cio­nal evo­lu­ción de la cul­tu­ra gas­tro­nó­mi­ca de Espa­ña. El Pre­mio con­sis­te en una escul­tu­ra dise­ña­da por el artis­ta y aca­dé­mi­co Alber­to Cora­zón. Des­de el pasa­do año 2021 las cate­go­rías pre­mia­das son seis: Mejor Jefe de Coci­na, Mejor Direc­tor de Sala, Mejor Sumi­ller, Mejor Comu­ni­ca­ción Gas­tro­nó­mi­ca, Inves­ti­ga­ción e Inno­va­ción Gas­tro­nó­mi­ca, y Toda una Vida. Y para quién ten­ga dudas de su enjun­dia, es lo que al cine espa­ñol los “Goya” o en EEUU los “Oscar”.

Cris­ti­na des­pren­de deta­lles de amor, a tra­vés de la con­vic­ción, fuer­za, vigor y mira­da al fren­te. Expli­ca y sono­ri­za el pro­to­co­lo de mesa. Dan­do jue­go a sus com­pa­ñe­ros de sala, los tra­ta con mimo didác­ti­co y bue­na batu­ta. Demues­tra maes­tría emo­cio­nal y es cono­ce­do­ra que el deta­lle mar­ca la dife­ren­cia, por­que ella sigue con­si­de­rán­do­se cama­re­ra. De su mano, Cris, da la opor­tu­ni­dad de des­cu­brir pro­pues­tas culi­na­rias úni­cas y ser aten­di­do por un equi­po cohe­sio­na­do y com­pro­me­ti­do con el bien­es­tar de sus clien­tes.

No en vano en la pró­xi­ma Gala Miche­lin han dado alcan­ce de todo lo ante­rior, por­que es el gran olvi­da­do; la sala y sus com­po­nen­tes Se tra­ta de la entre­ga de un nue­vo pre­mio espe­cial, que reco­no­ce­rá la labor y el buen hacer de la aten­ción y ser­vi­cio en sala (dicen que no es tar­de si la dicha es bue­na).

¿Qué se hace nece­sa­rio e impres­cin­di­ble para vivir una gran expe­rien­cia gas­tro­nó­mi­ca? Pues sen­ci­lla­men­te se debe tener un gran ser­vi­cio de cali­dad que haga de la viven­cia algo inol­vi­da­ble y para ello hay que con­tar con gran­des pro­fe­sio­na­les que sepan mane­jar tan­to la téc­ni­ca, el méto­do y el pro­to­co­lo, como la par­te emo­cio­nal y reac­ti­va orgá­ni­ca del comen­sal. Lo que la gen­te de cam­po ha dicho siem­pre: “se debe saber dar de comer al ani­mal”.

Y porque Cristina:

-Por­que el esfuer­zo e inte­li­gen­cia emo­cio­nal lo entre­na todos los días; sabe res­pi­rar y callar a tiem­po: saber com­pren­der al clien­te. El comen­sal no solo es dis­tin­to, pue­de ser dife­ren­te en cada visi­ta al res­tau­ran­te, según su esta­do aní­mi­co y com­pa­ñía.

-Por­que recuer­da a un “actor” (actriz en su caso) del mun­do de la res­tau­ra­ción, que hace del ser­vi­cio de sala un desem­pe­ño cons­tan­te para que ten­gas una gra­ta expe­rien­cia.

-Por­que con su inter­lo­cu­ción, hace que todo pase a un segun­do plano, sien­do el comen­sal el pro­ta­go­nis­ta.

-Por­que bien se encar­ga de cui­dar cada uno de los deta­lles. Recuer­den (en mi humil­de opi­nión) que no vamos a comer a un res­tau­ran­te, sino a dis­fru­tar y a ser feli­ces. Para ello la expe­rien­cia total es vital. La pues­ta en esce­na cobra rele­van­cia tan­gi­ble.

-Por­que a mayor abun­da­mien­to, sabe muy bien de “cal­dos” (vinos y lico­res) en toda su exten­sión inclui­da el ase­so­ra­mien­to y la pues­ta en esce­na.

Final­men­te, está en boca de todos los pro­fe­sio­na­les la con­cep­ción de una mis­ma idea: el futu­ro de la gas­tro­no­mía en Espa­ña pasa por inno­var y replan­tear la idea del menú degus­ta­ción. El mimo del ser­vi­cio en sala pue­de ser una bue­na for­ma de dife­ren­ciar las dis­tin­tas pro­pues­tas, debi­do al alto nivel culi­na­rio exis­ten­te. Y toma bue­na cuen­ta de ello la pro­fe­so­ra de ser­vi­cio y aten­ción al clien­te en el Bas­quet Culi­nary Cen­ter, Lorea Men­di­zá­bal, que encuen­tra la cla­ve en el equi­li­brio: “Se tra­ta de ver la sala al mis­mo nivel que la coci­na de cual­quier res­tau­ran­te, algo que pasa por cui­dar y moti­var a cada miem­bro del equi­po”.

Aca­bo con las pala­bras de mi jefa de sala pre­fe­ri­da: “Repre­sen­to a todas las muje­res que todos los días abren una sala para dar de ser­vir y satis­fa­cer al clien­te”.

Pues crée­me que a los hom­bres tam­bién los repre­sen­tas que­ri­da.

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