El calor cambia los hábitos de consumo en la hostelería de los barrios de Valencia

El termómetro también manda en la barra y en la terraza. La última encuesta de la Coordinadora de Hostelería y Ocio de los Barrios de Valencia (CHV) sobre las previsiones para el verano de 2026 pone el foco en un fenómeno cada vez más marcado: las altas temperaturas están reordenando por completo los horarios y las costumbres de consumo de la clientela en los locales de la ciudad.

Según los datos recogidos por la CHV, el 56,8% de los establecimientos asegura que sus clientes están retrasando la hora de llegada hasta la tarde-noche, cuando el calor empieza a dar tregua. Ese desplazamiento horario se traduce directamente en la actividad de los locales: la noche se consolida como la franja de mayor movimiento, señalada por el 61,1% de los negocios, seguida de la tarde-noche, mencionada por el 50%. Muy por detrás quedan las mañanas y el mediodía, con un 8,3% cada uno, y las tardes, apenas citadas por el 5,6% de los establecimientos.

El calor no solo mueve el reloj, también cambia el espacio elegido para salir a comer o tomar algo. Un 32,4% de los negocios señala que, durante las horas de más calor, el público prefiere quedarse en espacios interiores climatizados y evita sentarse en terraza, tradicionalmente uno de los grandes reclamos de la hostelería valenciana en verano.

Este cambio de comportamiento no es un fenómeno aislado: se produce en un verano en el que más de la mitad de los establecimientos, un 54,5%, señala además el desplazamiento de parte de su clientela hacia las zonas de playa como uno de los factores que más condicionan su actividad, seguido del descenso del consumo, apuntado por el 48,5%, y de una menor afluencia de público, indicada por el 42,4%.

Estos cambios de hábito llegan además en un contexto económico exigente para el sector. Según la misma encuesta, el 55,6% de los establecimientos de los barrios de la ciudad prevé facturar menos que en el verano de 2025, frente a un 33,4% que espera crecer y un 11,1% que confía en mantener sus cifras. En conjunto, la previsión media del sector apunta a una caída del 5,1% en la facturación respecto al año anterior.

Pese a este escenario, la mayoría de los negocios opta por no bajar la persiana: el 70,7% de los establecimientos no cierra en ningún momento durante junio, julio y agosto, y solo una minoría reduce su actividad entre una y varias semanas.

En medio de este reajuste de horarios y hábitos, el turismo procedente de la Unión Europea sigue siendo el principal sostén de la demanda estival, mencionado por el 71,4% de los establecimientos, por delante del público local, indicado por el 48,6%. Desde la CHV subrayan que, pese al crecimiento turístico de los últimos años, buena parte de la población local también se ausenta de la ciudad en estos meses, lo que refuerza el peso de los visitantes internacionales en la facturación de los locales durante las horas y los días de más calor.

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Según los datos recogidos por la CHV, el 56,8% de los establecimientos asegura que sus clientes están retrasando la hora de llegada hasta la tarde-noche, cuando el calor empieza a dar tregua. Ese desplazamiento horario se traduce directamente en la actividad de los locales: la noche se consolida como la franja de mayor movimiento, señalada por el 61,1% de los negocios, seguida de la tarde-noche, mencionada por el 50%. Muy por detrás quedan las mañanas y el mediodía, con un 8,3% cada uno, y las tardes, apenas citadas por el 5,6% de los establecimientos.

El calor no solo mueve el reloj, también cambia el espacio elegido para salir a comer o tomar algo. Un 32,4% de los negocios señala que, durante las horas de más calor, el público prefiere quedarse en espacios interiores climatizados y evita sentarse en terraza, tradicionalmente uno de los grandes reclamos de la hostelería valenciana en verano.

Este cambio de comportamiento no es un fenómeno aislado: se produce en un verano en el que más de la mitad de los establecimientos, un 54,5%, señala además el desplazamiento de parte de su clientela hacia las zonas de playa como uno de los factores que más condicionan su actividad, seguido del descenso del consumo, apuntado por el 48,5%, y de una menor afluencia de público, indicada por el 42,4%.

Estos cambios de hábito llegan además en un contexto económico exigente para el sector. Según la misma encuesta, el 55,6% de los establecimientos de los barrios de la ciudad prevé facturar menos que en el verano de 2025, frente a un 33,4% que espera crecer y un 11,1% que confía en mantener sus cifras. En conjunto, la previsión media del sector apunta a una caída del 5,1% en la facturación respecto al año anterior.

Pese a este escenario, la mayoría de los negocios opta por no bajar la persiana: el 70,7% de los establecimientos no cierra en ningún momento durante junio, julio y agosto, y solo una minoría reduce su actividad entre una y varias semanas.

En medio de este reajuste de horarios y hábitos, el turismo procedente de la Unión Europea sigue siendo el principal sostén de la demanda estival, mencionado por el 71,4% de los establecimientos, por delante del público local, indicado por el 48,6%. Desde la CHV subrayan que, pese al crecimiento turístico de los últimos años, buena parte de la población local también se ausenta de la ciudad en estos meses, lo que refuerza el peso de los visitantes internacionales en la facturación de los locales durante las horas y los días de más calor.

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