
Producto y buenos arroces caldosos en Elda
Ángeles Ruiz
En la comarca del medio Vinalopó, en la insigne ciudad de Elda, se encuentra el restaurante Fayago. Se trata de un local de producto de calidad, en el que nunca fallan sus arroces. Es recomendable probar uno de los caldosos, rara avis (ya que en los restaurantes de la zona suelen predominar los arroces secos). En concreto, el de alcachofas y lechola que sirven en cazuela de barro es sobresaliente.
Imposible determinar si su clave oculta es el sofrito de cebolla, tomate y pimiento (no lleva ñora) o el puñadito de almendras molidas que se añade al final de la cocción. También puede deberse a la lechola o pez limón (Seriola dumerili) una especie de carne blanca, sabrosa y textura firme que combina la jugosidad de un pescado azul con la delicadeza y suavidad de un pescado blanco.
En cualquier caso, la suma de este conjunto de factores convierten a este arroz en excepcional. También elaboran otros caldosos dignos de mención, como el de rape o el de bogavante. Entre los más solicitados se encuentra el arroz a banda, muy alejado de lo que se sirve groseramente en algunos restaurantes costeros. El de Fayago lleva abundantes tropezones de gamba pelada, atún y calamar

Arroz caldoso de alcachofas y lechola
Su clientela, entre la que se encuentra la flor y nata del empresariado del calzado de Elda, asegura que se lleva la palma el arroz caldoso de albóndigas, plato que únicamente preparan por encargo. Todavía no hemos tenido la suerte de probarlo y es evidente que caerá en la próxima visita, pero inevitablemente trae a la memoria el maestro Baró (Restaurante Maestral) que preparaba uno similar, con unas pelotitas sabrosas, pequeñas y perfectamente iguales, como gotas de agua, que te hacían llorar de emoción relamiéndote de gusto al primer bocado.
Hemos empezado esta crónica por los arroces, al ser un aparatado destacado y definitorio de Fayago, pero las entradas no se quedan atrás.
Destacan por su perfecta cocción, frescura y punto de sal los camarones, que se comen como pipas y desaparecen del plato en un visto y no visto. Las croquetas las preparan con los recortes de un buen jamón. La ensaladilla de merluza resulta apetecible y se diferencia de la del restaurante la Sirena (referente gastronómico de la vecina Petrer) porque lleva patata y no se elabora sólo con pescado. Tienen tigres picante y unas buenas ensaladas con tomate raff, hueva, mojama, ventresca, escalivada…

Camarones
Otros destacado son el pulpo al horno al estilo murciano y el pasamar en salsa. Este último lo preparan por encargo. Está tan bueno que los clientes prueban una ración en el restaurante y se llevan tres para consumirlas en casa.
Además, ofrecen hasta catorce especialidades dulces. Son postres caseros de verdad (de moka, de chocolate, de queso, de manzana, de limón…) pero no las tienen todas todos los días. Elaboran en función del trabajo que hay en cocina.
Los actuales propietarios son tres hermanos: Chesco, Javier y María Marti Amat, pero el auténtico culpable de todo fue el abuelo Paco. Trabajaba en el casino eldense y lo dejó para montar una bodega con unos amigos en la calle Jardines (actual calle Mayor) Allí se reunían los parroquianos para tomar un vermut y un aperitivo frío a base de queso o latitas, porque el local no tenía cocina. Dado el éxito, Paco vio la oportunidad de montar un restaurante y así lo hizo. Era la época en la que los empresarios de Elda viajaban mucho. Cuando regresaban de sus viajes le decían:«Paco he estado en Guijuelo y tienes que traer a tu restaurante el jamón que he probado allí, Paco he estado en Galicia y tienes que traer almejas de Carril, Paco he probado una hueva de atún de Barbate que tienes que traer a Elda». Y Paco comenzó a traer de lo bueno, lo mejor. Y así pasó a finales de los años 70, de llamarse Ca Fayago a restaurante/marisquería Fayago.
En la actual ubicación están desde septiembre del 88, primero a cargo de su hijo y luego de sus nietos. No es de extrañar que haya sobrevivido a tres generaciones, porque sin duda poseen la fórmula que nunca falla (producto de calidad, saber hacer y pasión)
¿Y porqué se llama Fayago? Al abuelo Paco le preguntaron un día unos amigos qué había comido. Había estado comiendo Fandango, un plato típico de Elda a base de bacalao, patatas y ñora, pero Paco no se acordaba bien del nombre y lo rebautizó como «Fayago». Y Fayago se quedó como apodo familiar y nombre de su restaurante. Ya saben ustedes que en el Elda el que no tiene apodo, no es nadie.


